Nantes y un después #7

El finde que iba a escribir esta columna me puse malo. A Nantes me traje una libreta solo para apuntar los días que no me ponía malo. Fue como tocar madera pero al revés. Era inevitable. Siempre me prometo no volver a caer, aprender, pero eso en realidad son mentiras. Solo nos dan un cuerpo, así que cuánto más te rías mejor.

La columna al menos la usaré para recordar cosas felices. Como celebrar tu cumpleaños de Erasmus y que un autobús entero borracho te cante que eres un chico excelente (porque el 70% no me conocía). Las charlas de vuelta con Borja y Ioanna. Intentar hablar el perfecto inglés de Maritina en los lunes de IC Team. Comentar el fútbol y planear las fiestas con Luca. Ver a Giacomo cada tarde hablando por teléfono fuera del hotel. Cada abrazo con Karuk, mi francés favorito después de Karim.

El día que Quique me contó todas sus peleas, desde Majadahonda hasta Las Rozas con Charlie de fondo. Gus y David debatiendo sobre las relaciones abiertas. Cuando Ainoita salió en toalla por el pasillo. Los debates de política con Irene y Davicín. Partirte de risa con Jorgito, Clemen y sus excompañeras de clase. Las miraditas de María cuando me paso de heterobásico. Cada rato con las Supernenas en la habita de Alba, que es lo mejor.

PD: ponerse malo para ver a Jelen y al Sheriff

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