Un derbi sin estrellas

Para contradecir la dinámica reciente de los derbis, Madrid y Atleti estrenaron el Wanda de la forma esperada: sin goles y con sangre, faltas, penaltis sin señalar y mucha intensidad. Ni Cristiano logró salvar su racha seca con la excusa de ser cita grande ni Griezmann acabó con la suya apelando a un cambio de look.

Ambos equipos esperaban el duelo madrileño para resarcirse. Los blancos, para tapar su flojísimo inicio de campaña. Y los colchoneros, en su eterna venganza europea. El partido arrancó trepidante, con un Atleti mordiente y un Madrid pasmado. Marcelo perdía balones y Varane, en una de sus torpes desconexiones, le regaló la gloria a Correa, que evidenció en su definición no estar preparado para ella. Con el paso del tiempo los visitantes se fueron serenando gracias a Isco y Benzema, que generaron ventajas que el malagueño no acertó en culminar. Todo ello, sostenido por los robustos tentáculos de Casemiro, que no pararon de cortar. Sin la claridad de las dos estrellas de campo, Griezmann y Ronaldo, inofensivas, el duelo se aceleraba pero sin nada que concretar. Lo único visible era la intensidad y el arrojo, más parecido a una guerra que a una Liga, con dos colosos chocando sus cabezas. Ramos perdió la nariz por el camino y el Atleti las ganas de jugar al fútbol.

Tras el paso por vestuarios, un halo de luz apareció en el mediocampo del Real Madrid: Luka Modric. Después de un par de meses oscuros, el croata comenzó a regatear de nuevo con sus controles, a conducir con ímpetu y centrar con emoción. Por ello, los de Zidane se acercaban a la victoria, y Kroos, deslumbrado por los rayos de su compañero, se animó al ataque con decisión. El Madrid llegaba pero no culminaba. Isco bajó sus prestaciones, Marcelo las subió y Benzema y Ronaldo permanecieron estables en su nadería. Las dos siglas del Madrid sufren una profunda crisis de improductividad, el mal de la nobleza.

Por el otro lado, los locales también demostraron sus problemas: comparten la crisis goleadora del rival pero a ella le suman un asunto de juego. Y es que no juegan a nada. Griezmann ha desaparecido en la flor de su fútbol, quizás por la culpa de su entrenador. Y con las gafas de obra puestas, ningún centrocampista atlético puede crear. Así, los dos clubes madrileños se condenaron al 0-0.

Tras un derbi, la historia dice que a Madrid y Atleti les espera un futuro mejor. Y ello dependerá de las estrellas. De Ronaldo, porque sin sus goles el Madrid ha demostrado quedarse sin valor, al perder el triunfo. Nadie sabe qué receta necesita el portugués, pero hay que probarlas todas y con máximo cariño, porque el luso es insustituible. Y merece lo nunca visto, la paciencia.

También dependerá de Griezmann, que ya no es decisivo. Pero sigue siendo un crack, que necesita el apoyo de otra estrella, Diego Costa, que le genere un escenario para brillar. Algo que Simeone le ha negado, un hábitat con jugadores que se acerquen a su calidad.

 

Fuente Imagen: La Liga

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