Urbanismo resucita el arreglo del descampado de Ganapanes

Tras cinco meses paradas por trámites burocráticos, la empresa que estaba realizando las obras del descampado de Ganapanes volverá a ponerse manos a la obra «la semana que viene» para convertir el solar en un parque con 40 plazas de aparcamiento.

Según ha podido saber este diario a informaciones de fuentes municipales, el área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid firmó el pasado miércoles 23 de mayo el acta de levantamiento de la suspensión de las obras, asegurando que la empresa empezará a llevar el material necesario para finalizar la actuación «en los próximos días», y retomará las obras «la semana que viene», en referencia a la última semana de mayo. 

El arreglo del descampado de Ganapanes es una petición vecinal desde hace décadas, espacio que funcionaba como aparcamiento irregular en el barrio del Pilar y en el que se asentaron varias familias de origen rumano. A finales de 2016 fallecieron allí dos hermanos que vivían en una furgoneta, intoxicados por la mala combustión de una caldera.

Urbanismo presentó en 2017 su intención de remodelar el espacio, convirtiéndolo en un parque con 40 plazas de aparcamiento. Tras incluirlo en un macroproyecto con otras obras en Fuencarral o El Pardo, comenzaron las obras del mismo en el último trimestre, pero se paralizaron el primer día de 2019. La empresa se llevó gran parte del material y a todos los empleados, dejando el espacio sin acondicionar ni señalar.

Ante las demandas de partidos políticos de la oposición y entidades como la AV Islas de Peñagrande, el concejal de distrito, Guillermo Zapata, comentó en el pleno de distrito de marzo las informaciones que le había trasladado el área de Urbanismo, asegurando que «al haberse extendido a la presente anualidad, ha sido necesario realizar un ajuste contable y la correspondiente incorporación de financiación«. Pese a que desde las áreas de Economía y Urbanismo le habían señalado que «estaría resuelto en breve», no quiso dar fechas y asumió la «desazón» que genera entre los vecinos «tener unas obras a medio hacer».

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