Tener razón

Estos días han sido muy raros, como si todo el mundo se hubiera ido de viaje. Algunos dicen que ha sido la naturaleza; es solo una manera de tomárselo. 

El problema, como casi siempre, estuvo en el pasado. Y el futuro ya no será como iba a ser. El Gobierno tuvo la oportunidad de poner la alarma media hora antes o treinta minutos después. Y en España solo queremos dormir un poquito más. Esta clase política también ha muerto.

Justo en el pasado, algunos países encontraron la solución. En noviembre de 1939, Finlandia sufrió la invasión de la URSS, y desde ese día no se volvieron a fiar de nadie. Por ello los finlandeses no han parado de reunirse; querían estar preparados ante la próxima traición. El virus apenas les ha afectado, porque se anticiparon. 

El Gobierno español ha fracasado. Antes de cada rueda de prensa parecen decirle a Sánchez: si no puedes convencerlos, confúndelos. Es una lástima que gente tan preparada haya tenido que gestionar una crisis tan grave improvisando. 

Falta mucha educación en la guerra. Tantas elecciones sin ganar y la oposición sigue sin saber perder. Esta clase política se ha acabado porque nadie puede reponerse a tantas muertes. Y estos políticos llegarán hasta el final con sus tristes principios: los reproches. ¿Hay algo más débil que perder y ponerse a criticar? 

Los medios también nos han fallado. No queríamos ni mucha ni poca: solo buena información. 

Han hecho que las cuestiones solo tengan dos puntos de vista: el equivocado y el nuestro. Y yo no quiero llorar por un solo ojo. El ser humano ya prefiere tener razón a ser feliz. Y es un problema, porque al cerebro no le importan ni la verdad ni la mentira, sino lo que le repites todos los días. 

Este virus es tan desigual que afecta según la edad y también por los niveles de renta. Además este virus deteriora el dolor, como si las cosas no fueran contigo. La gente se ha ido en silencio y dejando huecos. Y cuando todos (ya no todos) nos coloquemos de nuevo, seguiremos siendo tan estúpidos de dedicar nuestro tiempo a llevar la razón. 

 

Fuente Imagen: El Huffington Post